Erase una vez una flor muy pequeña y un perro también que la cuidaba. Pero un día el perrito no se aguantaba y se meó en la flor, creció y creció. El perrito fue a por un mago llamado Truconcio Supercalifragilisticoespialidoso y le dijo lo que había pasado y el mago le dijo:- Debes usar esta pócima para salvarla. -
La utilizó y la salvó y todos felices.
Miguel Alfonso Martín Miranda - 4º
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