Entramos y hacemos el saludo y después los rituales y el maestro o los alumnos o las alumnas decimos: Vemos un rayito de luz, que baja desde el cielo, pasa por la coronilla, recorre la medula espinal, sale por el coxis y nos une a la tierra. Ese rayito de luz es reconfortante, relajante, que al mismo tiempo nos da ganas de trabajar; ese rayito inunda nuestro cuerpo y sale por los poros de la piel y se junta con la luz de las demás personas que hay en el aula; luego sale por las paredes, por la puerta y por las ventanas, llega a la carretera y a los pueblos cercanos. Cuando llega a los pueblos cercanos se va a los pueblos lejanos.
Luego mandamos las sonrisas, abrimos los ojos y decimos el compromiso,
después nos miramos desde el corazón y nos acariciamos con la mirada, para acabar decimos a quién
le hemos mandado las sonrisas.
Fernando Manzano Escudero - 4º
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